Relatos de 200 palabras, con un mismo título y distintos puntos de vista, tratados libremente como crónica, crítica, opinión, ficción y alguna otra cosa que acabe en ón.
Una tarde lluviosa, decidí emprender un viaje sin rumbo. Solo quería conducir, perderme en algún lugar. Al encender el coche, el GPS me saludó con su habitual voz monótona: —¿Destino? —preguntó. —Ninguno —respondí, sonriendo. Sin embargo, el GPS parecía tener otras ideas. —Te llevaré a un lugar especial —dijo, como si me conociera. Sorprendido, decidí seguirle el juego. Me guió fuera de la ciudad, a través de caminos desconocidos. A medida que avanzábamos, los paisajes se v