Figuras retóricas
- dowlezes
- 7 ago
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En la pequeña aldea de Retórica, las palabras eran mágicas, pero un oscuro secreto acechaba. Las figuras retóricas, antaño celebradas por su ingenio, comenzaron a desaparecer. Todo empezó cuando el Símil fue encontrado rígido como un palo, sus comparaciones apagadas para siempre.

La alcaldesa Metáfora reunió a las figuras restantes en la plaza. "Algo oscuro se cierne sobre nosotros, como una sombra voraz que devora la creatividad", dijo, su voz temblorosa.
Esa noche, la Hipérbole, en su habitual dramatismo, gritó: "¡Es el fin del mundo, estoy segura!". Pero al amanecer, solo quedó de ella una pequeña exageración escrita en una pared: "¡Me llevaron a mil infiernos!".
La Paradoja y el Oxímoron decidieron investigar. Siguiendo pistas, llegaron al bosque de Silencio, donde las palabras se desvanecían. Allí encontraron al culpable: la Letra Muerta, una figura antigua y vengativa, olvidada por los poetas. "Ustedes me desterraron de sus textos", rugió, "y ahora les borraré a todos".
Intentaron huir, pero la Letra Muerta era implacable. Solo la Antítesis, oculta en las sombras, logró escapar, aunque traumatizada.
Desde entonces, en Retórica, el aire se siente vacío. Los habitantes ya no juegan con palabras. Y en las noches más quietas, se puede oir: "Las figuras retóricas ya no tienen voz".
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—Después de clase se quedarán los siguientes alumnos.
—Veamos: Sinécdoque, Poliptoton, Hipérbole, Retruécano y Pleonasmo. Voy a proponerles un trabajo divertido.
—A los demás, buen fin de semana. Nos vemos el próximo martes.
—A ver chicos, os pido un trabajo con figuras retóricas. Cada uno de vosotros tendrá una función concreta.
Mientras el profesor explicaba detalladamente la labor que tendría cada alumno, Epíteto que no fue clasificado, se miraba a los escogidos con cierto recelo.
—Sinécdoque, como cabeza pensante, tu papel será el de organizar las ideas de tus compañeros y plasmarlas en un esquema de colores.
—Poliptoton, como que eres un tipo de principios, servirás de guía en las elucubraciones de Retruécano. Ya sabemos que hace unas frases muy originales.
—Profe, —dijo Hipérbole levantando la mano por detrás del hombro de Pleonasmo—. ¿Puedo ir un momento al baño? Ayer me comí un plato de arroz que podría dar de comer a un regimiento.
—Vale, pero no tardes. Ya sabemos que tardas mil horas.
—Pleonasmo, mientras no se incorpora Hipérbole a la reunión, te cuento tu papel.
Pleonasmo no era tan ducho como Sinécdoque. Sus frases repetían conceptos tan obvios que seguramente provocarían más de una risa.
—Chicos, un aplauso para Hipérbole. No me lo puedo creer. No ha tardado ni media vida.
—Tenéis cuatro días para entregar el trabajo.
Se me ha hecho un esguince en la lengua y en el cerebro 🧠 con tanta palabra técnica 😵💫😵