La importancia de la caída vertical
- dowlezes
- hace 3 días
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El próximo 16 de febrero se celebra la carrera de freestyle en la estación francesa de Tignes. Este año, Chamonix volverá a teñirse con un abanico de colores, provenientes de los veinticuatro países que se inscribieron al evento.

Los mejores esquiadores del mundo se batirán en un duelo vertical que consiste en llegar sano y salvo a la meta situada a casi cinco kilómetros de la salida.
La importancia de la caída vertical es el objetivo. Un mal aterrizaje puede tener graves consecuencias.
Saltos entre riscos con más de veinte metros de altura separan a los buenos de los mejores esquiadores del mundo.
Hannes Schneider, en una rueda de prensa celebrada en Mont Tremblant en Ontario, confesó que esta sería su última carrera.
“Desde que conocí a Alberta, mi concepto del riesgo cambió para siempre. Es más peligroso seguirla por el mundo que bajar una ladera nevada a toda velocidad”, le dijo entre risas a su homónimo, el famoso esquiador Beat Feuz.
Este año, la puerta de salida está instalada en la cornisa norte del desfiladero fantasma”. El extraño nombre se lo pusieron después de que desaparecieran, por arte de magia, cuatro guías de montaña de Les Arcs, mientras realizaban tareas de rescate.
Ellos y las víctimas se desvanecieron para siempre en el valle más impresionante de los Alpes franceses.
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Todos hemos experimentado ese glorioso instante en el que la gravedad decide recordarnos quién manda. Pero no cualquier caída, no. Hablamos de la caída vertical, esa que desafía el orgullo y pone a prueba nuestra dignidad.
Porque tropezar y dar unos pasos torpes aún permite una retirada digna. Pero la caída vertical... Ah, esa no perdona. Es el instante exacto en que el cerebro dice: "¡Agarra algo!" y el cuerpo responde: "Demasiado tarde, jefe".
La caída vertical es democrática: le ocurre tanto a niños hiperactivos como a adultos confiados. Un escalón mal calculado, una cáscara de plátano (sí, existen en la vida real) o esa silla en la que juraste que te habías sentado bien… Y, de repente, el suelo.
La clave está en el aterrizaje. Hay estilos:
La tabla de planchar: recto y sin amortiguación. Dolor garantizado.
La croqueta improvisada: un giro inesperado que puede convertir el ridículo en espectáculo.
El "fue a propósito": con una rápida flexión y cara de “solo estaba inspeccionando el suelo”.
Así que la próxima vez que caigas en picado, recuerda: la caída vertical es parte de la vida. Y si alguien se ríe, ríete más fuerte. Total, ya estás en el suelo.
⛷️🤸🦸🧑🦼🤭👍🏻😉